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4) Ritos conclusivos
Los ritos de despedida son muy simples y breves:
· Los avisos de la comunidad
· La Bendición
· La despedida, para que todos retornen a su vida diaria alabando y bendiciendo a Dios
Eucaristía y misión
Termina la Misa y comienza la misión.
La fórmula “pueden ir en la Paz de Cristo” es una misión: vivir lo que se ha visto, experimentado y oído en la celebración.
Cristo, una vez más, nos invita a ponernos en camino: “ Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo ” ( Mt. 28,19).
La vida cristiana es una misión permanente.
La Palabra de Dios, solemnemente proclamada en la Asamblea , la comunidad debe llevarla a los hombres que esperan su luz.
La Vida que recibieron en la Eucaristía deben comunicarla a los hermanos.
Una comunidad que se deja formar por la Eucaristía comprende que Jesús quiere atraer a todos los hombres y, por lo mismo, se siente enviada por Cristo a cada hombre, a todos los hombres y no tiene paz hasta que el Evangelio haya tocado todas las situaciones humanas. Jesús es el Señor y Salvador: sólo en el encuentro personal con Cristo cada hombre puede encontrar la salvación.
En la Eucaristía , la Iglesia se encuentra con el amor de Cristo y descubre que su caridad debe sobrepasar los límites de su propia comunidad para abrirse a todos los hombres que Cristo ama y por los que dio su vida en la cruz.
Así en la Eucaristía la comunidad cristiana se ve puesta en estado de misión hacia cada persona, cada situación, cada ámbito humano que debe ser alcanzado por el anuncio de la pascua de Cristo.
En la Eucaristía la Iglesia renueva su conciencia misionera y recibe la fuerza para el envío.
“ Cada domingo Cristo resucitado nos convoca de nuevo como en el Cenáculo, donde al atardecer de ese día «el primero de la semana» (Jn. 20,19) se presentó a los suyos para «soplar» sobre ellos el don vivificante del Espíritu e iniciarlos en la gran aventura de la evangelización ” ( Novo Millenio Ineunte , 58).
La Eucaristía es la fuente de la misión de la Iglesia.
El modelo del misionero es Jesús, el Buen Pastor, que deja las noventa y nueve ovejas y sale en busca de la oveja pérdida. Eran cien ovejas y faltaba una...y el Señor salió, caminó hasta que la encontró y la volvió al redil.
Esto es todo un programa pastoral para nuestras comunidades: salir, caminar, ir en búsqueda de la oveja pérdida.
No podemos quedarnos sentados esperando que regrese.
Desgraciadamente, muchas veces, el diseño de nuestras comunidades no es misionero. Hay demasiados alejados. Hay que caminar, salir a buscarlos. Es lo que hacía Jesús.
Necesitamos comunidades en permanente estado de misión. Toda la comunidad es llamada por el Señor a responder por cada uno de sus miembros que se encuentran al margen o alejados de la comunidad.
El Documento de Santo Domingo dice: “ La Iglesia , pastores y fieles, sin descuidar la atención de los cercanos, debe salir al encuentro de los que están más alejados. Muchas puertas de estos hermanos alejados esperan el llamado del Señor, a través de los cristianos que, asumiendo misioneramente su bautismo y confirmación, salen al encuentro de aquéllos que se alejaron de la casa del Padre ” ( Documento de Santo Domingo , 131).
Las Líneas Pastorales muestran la misma preocupación y nos dan algunas sugerencias:
“ Por naturaleza, la parroquia está llamada a ser… una comunidad misionera, dado que la parroquia es para todos los que integran su jurisdicción, tanto para los ya bautizados, como para los que todavía ignoran, prescinden o rechazan a Jesucristo ” ( Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización , 43). Para ello se nos indica: “ Iniciar o incrementar la actividad de los grupos misioneros parroquiales ” ( Comisión Episcopal de Ministerios, Subsidio Renovación de la Parroquia , cap. 3,IV,2,j).
Toda comunidad debería tener un grupo estable y permanente de misioneros, como tiene sus catequistas o el Equipo de liturgia o los voluntarios de Cáritas. Este equipo de misioneros parroquiales, debidamente organizado, se encargará de visitar periódicamente a todas las familias de la parroquia, casa por casa, llevando la presencia de la comunidad, a través de la carta del Párroco, o de la visita de la Virgen , o de la información parroquial, etc. Es muy conveniente dividir el territorio en “zonas” o “sectores” menores, poniendo un responsable para cada sector, que sea el nexo con los misioneros que recorren la zona y con el Consejo de Pastoral.
La visita a las casas es un modo de hacerles sentir a todos que son miembros de la comunidad, aunque no participen en las actividades de la misma. La visita da sentido de pertenencia y es muy importante frente al modo de actuar de las sectas.
“ La renovación que hoy la parroquia necesita, exige… una modificación operativa ” que lleve a “ expandir la presencia física de la parroquia a toda su jurisdicción… mediante: la multiplicación de capillas… ” ( Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización , 44).
La extensión geográfica de todas nuestras parroquias es muy grande. Muchas veces están atravesadas por vías de ferrocarril o por avenidas de tránsito rápido, que hacen todavía más difícil que la gente llegue hasta el templo. Todos conocemos zonas en donde no alcanza la influencia real ni de la parroquia ni de la capilla más cercana.
Por eso es, pastoralmente, urgente la multiplicación de capillas en nuestras parroquias.
Para ello sugiero:
Estudiar en el Consejo Pastoral la realidad socio-pastoral de la Parroquia , para detectar las zonas menos atendidas y arbitrar los medios para poder levantar una capilla.
Igualmente prestar atención a la formación de barrios nuevos y prever a tiempo el modo de obtener un terreno para una futura capilla.
“ Promover el uso de los MCS, en especial de la radio por su mayor incidencia popular, capacitando a tal efecto un equipo de fieles laicos ” ( Comisión Episcopal de Ministerios, Subsidio Renovación de la Parroquia , cap. 3,IV,3,d).
Sería muy importante que la comunidad tuviera un programa semanal en alguna emisora de radio de la zona. Sin duda que en este sector los laicos tienen un papel preponderante.
Para reflexionar
¿Nuestra comunidad es misionera?
¿Estamos inquietos por llevar la Buena Nueva a los que no practican?
¿ Cuál es la presencia de la comunidad en el barrio, en las zonas más lejanas?
¿Salimos a visitar sistemática y permanentemente a las familias del barrio?
¿Existe unidad de acción evangelizadora en nuestra comunidad?