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Capítulo Octavo:
La catequesis ocasional
Además de la catequesis sistemática debemos aprovechar la catequesis ocasional. En esto Jesús nos enseña todo un estilo verdaderamente misionero. El Evangelio nos trae encuentros ocasionales de Jesús con algunas personas en donde aprovecha para hacer una verdadera catequesis. Recordemos el encuentro con Zaqueo o el encuentro con la Samaritana o con los discípulos de Emaús.
También la comunidad debe aprovechar ciertos encuentros para hacer una verdadera catequesis.
Aquí menciono algunos de esos encuentros en donde podemos catequizar.
1. Catequesis presacramentales
La Iglesia tiene en gran estima a la catequesis presacramental.
Se trata de la catequesis que se lleva a cabo antes de la recepción de algún sacramento. Gira, fundamentalmente en torno al Matrimonio y al Bautismo de los hijos.
El Código de Derecho Canónico nos recuerda la importancia de esta catequesis presacramental y determina que el párroco debe procurar “que se imparta una catequesis adecuada para la celebración de los sacramentos” (canon 777,1).
El Directorio Catequístico General recoge la importancia de este tema entre las formas particulares de catequesis de adultos[12] y destaca su necesidad con ocasión de esos principales acontecimientos de la vida que son el matrimonio, el bautismo de los hijos, la primera comunión, la confirmación, porque son momentos en los que los hombres se sienten mayormente impelidos a buscar el verdadero sentido de la vida.
La función de la catequesis presacramental es no sólo disponer y preparar a la celebración del sacramento, sino también proclamar el kerigma del primer anuncio, teniendo en cuenta que muchos fieles que se acercan a la parroquia con ocasión de estos sacramentos están alejados de la práctica religiosa.
Hoy en día hay que cuidar, de manera especial, esta catequesis, ya que es un punto de contacto muy importante con los cristianos alejados de la práctica religiosa habitual. Por eso hay que imprimirle un fuerte sentido misionero, de anuncio del Evangelio, con vistas a suscitar o intensificar la adhesión de la fe.
La catequesis presacramental también puede ser la oportunidad para dar origen a una catequesis más orgánica.
a) Catequesis prebautismal
Debemos dar gracias a Dios que las familias piden el Bautismo para sus hijos. Pensemos que la mayoría que se acercan a pedir el Bautismo para sus hijos son cristianos no prácticos.
Las Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización expresan que el Bautismo de los hijos es un momento privilegiado de evangelización de las familias y una ocasión, para los padres y padrinos, para actualizar la memoria del propio Bautismo (ver nº 48).
En otras palabras, toda la pastoral bautismal debe plantearse con espíritu misionero.
La parroquia debe acogerlos cordialmente. La acogida es la primera actitud pastoral a tomar. Las Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización dicen: “Debemos motivar a nuestras comunidades para que renueven su capacidad de acogida, y revistan de calidez humana y de atención cordial el trato con todos los que piden el Bautismo” (Nº 49). Se les debe facilitar el trámite, y bautizar a todos los niños cuyos padres lo piden[13].
La catequesis bautismal, en gran parte de los casos, es un medio de acercarnos a cristianos que, por diversas razones, están alejados de las prácticas religiosas y ayudarlos a comenzar un proceso de reiniciación en la vida cristiana. Un proceso de crecimiento individual y comunitario en la fe. Lo que se busca es “avivar la fe”, “acrecentar la fe”, “educar la fe” y no sólo una mera instrucción.
Entonces en el Bautismo no sólo se atiende a la fe que se infunde en el niño, sino que se busca acrecentar la fe en los padres y padrinos: a que renueven la fidelidad personal a su propio Bautismo.
Para este tema recuerdo lo que dice la Instrucción Pastoral sobre el Bautismo de niñosde nuestra Arquidiócesis publicada el 14 de marzo de 2005.
Allí se lee: “Es necesario que en cada parroquia haya un Equipo encargado de la pastoral bautismal. Como es obvio, el párroco solo no puede realizar todo lo que supone esta pastoral, donde son muchas y diferenciadas las exigencias.
La acogida de los padres que piden el Bautismo para sus hijos, la catequesis bautismal, la celebración del sacramento y el acompañamiento de las familias, suponen la participación organizada de muchas personas”.
El punto 6 se titula “La catequesis bautismal” y recuerda lo que determina elDirectorio de Catequesis,del Episcopado Argentino: “Es urgente establecer una catequesis prebautismal, dirigida principalmente a los padres y también a los padrinos (n. 101)”.
El Código de Derecho Canónico dice: «Los padres del niño que va a ser bautizado, y asimismo quienes asumirán la función de padrinos, han de ser convenientemente ilustrados sobre el significado de este sacramento y las obligaciones que lleva consigo; y debe procurar el párroco, personalmente o por medio de otras personas, que los padres sean oportunamente instruidos con exhortaciones pastorales e incluso con la oración en común, reuniendo a varias familias, y visitándolas donde sea posible hacerlo” (canon 851,2).
b) Catequesis prematrimonial
El Papa Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio afirma que “en nuestros días es más necesaria que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar”. Y agrega: “La preparación al matrimonio ha de ser vista y actuada como un proceso gradual y continuo. Ella comporta tres momentos principales: una preparación remota, una próxima y otra inmediata” (FC, 66).
Aquí nos referimos a la catequesis de inmediata preparación al matrimonio.
El Directorio de Pastoral Familiar del Episcopado Argentino sobre la preparación inmediata al matrimonio dice: “En dicha preparación, además de profundizar en la doctrina cristiana sobre el matrimonio y la familia, con especial mención de los deberes morales, los novios han de ser guiados a tomar parte consciente y activa en la celebración nupcial, para entender también el significado de los gestos y textos litúrgicos”[14].
c) Catequesis para padres cuyos hijos van a recibir la Confirmación o la Primera Comunión
Es importante tener algunas catequesis con los padres de los niños que se preparan a recibir la Confirmación o la Comunión. Sabemos que la participación de los padres en el proceso de la catequesis de sus hijos no es fácil de conseguir. Sin embargo, es una ocasión privilegiada para intentarlo.
En este campo, es conveniente que la Catequesis de Iniciación se relacione con la pastoral familiar de la parroquia. Los matrimonios de la parroquia pueden ayudar y colaborar en esta tarea con los catequistas.
Sería oportuno que los catequistas, a lo largo del año, visiten las familias de los chicos. También se puede llevar a los hogares de los chicos la imagen de la Virgen.
2. Otras catequesis ocasionales
La catequesis ocasional, como indica su nombre, es la catequesis que hay que ofrecer con ocasión de los acontecimientos particulares que afectan a las personas y a las familias.
La catequesis ocasional es la que, ante determinadas circunstancias de la vida personal, familiar, eclesial y social, trata de ayudarlas a interpretarlas y vivirlas desde la fe.
La catequesis ocasional ayuda a descubrir a Dios presente, con una presencia misericordiosa y bondadosa, en cualquier acontecimiento de nuestra vida sea doloroso o gozoso.
La catequesis ocasional tiene un valor educativo muy grande y es un alimento fundamental para nutrir la vida de fe de la comunidad cristiana.
Damos algunos ejemplos de catequesis ocasionales:
- Con ocasión de cumplir las chicas 15 años
- Con ocasión de celebrar un aniversario matrimonial
- Con ocasión de algún fallecimiento
- Con ocasión del término al año escolar, etc.
Las celebraciones litúrgicas que congregan a personas débilmente cristianas -bautismos, primeras comuniones, matrimonios, Misa por los difuntos, etc.- deben ser acogedoras y misioneras.
A estas personas no se las debe recriminar, así sea indirectamente. En cambio, sacar provecho de la ocasión privilegiada para anunciar el kerigma (“miren cuánto nos ama el Padre en Jesús...”) y tomen conciencia de la necesidad de corresponder a ese amor y renovar su entrega a Cristo.
¿No será el caso de procurar que la celebración se desarrolle en un clima y atmósfera tal, que se sientan invitados a volver, a acercarse más, a no vivir tan aislados?
Estos son solamente algunos ejemplos.
Pienso asimismo en diversos momentos de gran importancia en la que la catequesis encuentra cabalmente su puesto: por ejemplo, las novenas preparatorias a las fiestas patronales, que son provechosas si están centradas en un tema escogido.
También con ocasión de problemas que se están planteando, la comunidad puede organizar una serie de reuniones sobre temas determinados: la droga, el divorcio, la educación de los hijos, etc.
Otras veces la motivación está dada por algún documento del Papa o del Episcopado o del Arzobispo y que exige que los católicos realicen una reflexión determinada.
3. La catequesis y la Pastoral para los niños
Es necesario integrar a los niños de la catequesis de iniciación en la pastoral de los niños. Lamentablemente, en los últimos años, esta pastoral se ha descuidado. Debemos recuperar a los niños en una pastoral que los incorpore a la vida de la comunidad.
La experiencia nos dice que en todas partes sucede que después de la Catequesis de Iniciación los niños dejan la práctica de la vida cristiana.
Trabajando pastoralmente con los niños es la mejor manera de asegurarnos en un futuro cercano el tener jóvenes en nuestras comunidades.
Entonces es imprescindible que en nuestras parroquias y capillas organicemos la pastoral de la niñez.
Se debe incorporar a los niños del catecismo a los grupos parroquiales (Aspirantes de Acción Católica, Infancia Misionera, grupo de Monaguillos, Scouts, etc.) antes de que terminen la catequesis de iniciación. Así participarán no sólo del Encuentro Catequístico, sino también se incorporarán a las actividades de esos grupos: juegos, campamentos, iniciativas de caridad, etc.
Es mi intensión crear la Comisión de Pastoral para los Niños, integrada por todas las áreas y movimientos eclesiales que trabajen con niños en nuestra Arquidiócesis.
Será responsabilidad de esta Comisión afianzar lo que ya se viene realizando en el área de los niños y ayudar a que se trabaje con ellos en todas las parroquias.
Los objetivos de la Pastoral para los Niños son:
a) Que vayan creciendo en el conocimiento y amor a Jesucristo.
b) Que experimenten su pertenencia a la Iglesia.
c) Que crezcan en la oración y en la celebración festiva de la fe.
d) Que despierten a una conciencia misionera.
e) Que se formen en una actitud solidaria.
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[12]Nº 258.
[13] Instrucción Pastoral sobre el Bautismo de Niños, 5.
[14] Nº 52.