HOMILÍA DE MONSEÑOR LUIS H. VILLALBA
ARZOBISPO DE TUCUMÁN
EN LA MISA DE CLAUSURA DE LA ASAMBLEA ARQUIDIOCESANA
DE LA ACCIÓN CATÓLICA ARGENTINA
02 de julio de 2006
1. Con esta Eucaristía clausuramos la XXV Asamblea de la Acción Católica de nuestra Arquidiócesis de Tucumán.
Ante todo quiero dar gracias a Dios por los 75 años de nuestra Institución y recordar con afecto a tantos asesores, dirigentes y socios que a lo largo de estos años han servido a nuestra Iglesia diocesana. Una oración especial por los que partieron a la casa del Padre.
A los asesores y dirigentes que concluyen sus mandatos: Pido al Señor que les recompense su entrega y generosidad, que yo agradezco de todo corazón.
También quiero agradecer a los nuevos asesores y dirigentes que a partir de ahora conducirán la Institución. Les agradezco su disponibilidad.
2. Sin duda están esperando la palabra del Obispo.
Voy a hacer una pregunta, ¿Qué pide el Obispo a la Acción Católica?
En primer lugar, siguiendo el Evangelio de La Misa de hoy les pido que lleven a sus hermanos a la plenitud de la vida en Cristo.
Acabamos de escuchar en el Evangelio de Marcos el relato de dos milagros realizados por Jesús la curación de la hemorroisa y la resurrección de la hija de Jairo.
Los dos milagros obrados por Jesús son un signo, algo así como el pan en la Eucaristía, o el agua en el Bautismo. Su grandeza no está en lo exterior, en lo que se ve, sino en lo que significan.
¿Y qué significan la curación de la hemorroisa y la resurrección de la hija de Jairo?
Significan que Dios en Jesucristo nos salva y nos da la verdadera vida.
Jesús curando y resucitando a los muertos se manifiesta como el donador de la vida.
Jesús ha venido para dar respuesta definitiva al deseo de vida que Dios ha inscrito en el corazón del hombre. Jesús dijo: "Yo soy la Vida" (Jn. 14,6). Y también: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn. 10,10),
¿Pero qué vida nos trae Jesús'? Se trata de la vida misma de Dios que supera todas las aspiraciones de! hombre: "Nosotros anunciamos...lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera puede pensar, aquello que Dios preparó para los que le aman", dice San Pablo en la Carta a los Corintios ( 1 Cor. 2,9).
Quien desea vivir debe unirse al tronco de la vida, que es Jesucristo: "Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nadan pueden hacer", nos dice Jesús (Jn. 15,5)
La tarea de la Acción Católica es hacer que los hombres tengan vida. La plenitud de la vida.La vida sobrenatural, la vida de la gracia, el encuentro con Jesucristo.
Pero también una vida humana digna.
Recordemos lo que dicen las Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización: "La finalidad principal de la evangelización es abrir al hombre las puertas de la salvación eterna. Sin embargo, este objetivo únicamente podrá ser alcanzado si .se inicia en el marco de la historia. Es en ella, en donde todas las realidades creadas comienzan a ser transformadas por la fuerza del Evangelio. De allí que nueva creación, el hombre nuevo y todo lo concerniente a la dignidad humana, estén íntimamente ligados a la evangelización. La consecuencia de tal relación, es que sólo en la medida en que la fe, vivida y celebrada, alcance a impregnar toda la cultura, la presente historia secular se irá transformando también en historia santa y, por consiguiente, será más plenamente humana" (LPNE 20).
3. En segundo lugar, les pido que tengan como finalidad el contribuir a la edificación de la Iglesia diocesana. Que la Acción Católica se ponga activamente en esta misión al servicio de la Diócesis. La Acción Católica tiene como tarea la diocesaneidad.
La Diócesis es el Cuerpo de Cristo y la Acción Católica en su conjunto debe vivir la responsabilidad de ser un miembro vivo de este Cuerpo.
Corresponde al Obispo, como Pastor de la Iglesia, indicar los objetivos, los criterios, el camino pastoral a seguir.
Para la Iglesia Arquidiocesana de Tucumán, hoy y aquí, está claramente expresado: nuestra tarea es asumir y poner en práctica el Plan Arquidiocesano de Pastoral.
Quiero agradecer, en particular, al Consejo saliente cuanto ha hecho para que los miembros de la Acción Católica vivan el Plan de Pastoral.
Pero, después del agradecimiento, todavía es posible hacer una pregunta: ¿Todos los miembros de la Acción Católica, cada uno según su edad y madurez, conocen, han asumido y viven nuestro Plan Pastoral? ¿Podemos decir que la Acción Católica en su conjunto está recorriendo este camino espiritual y pastoral?
Pido a la Acción Católica que con un sincero examen de conciencia se ponga cada vez más al servicio de la Iglesia diocesana.
4. En tercer lugar considero como contribución fundamental de la Acción Católica, el formar laicos responsables y maduros en su fe y en su vida cristiana.
La Acción Católica debe brindar a sus miembros - aspirantes, jóvenes, adultos -una sólida formación humana doctrinal y pastoral.
5. Le toca al Obispo discernir, entre la complejidad de los acontecimientos que se suceden, cuáles exigen, con mayor urgencia, una respuesta humana y espiritual. Debe, por así decirlo, escuchar el gemido del Espíritu y responder adecuadamente.
En este sentido, y en cuarto lugar, el Obispo espera una respuesta activa de la Acción Católica, esto es, un servicio interpretativo de las justas aspiraciones de la gente.
Pero también, en este sentido, espero de la Acción Católica una respuesta activa en todos los sectores que son propios de los laicos. A modo de ejemplo menciono: el mundo del trabajo, de la educación, de la salud, de los medios de comunicación, de la política, etc.
6. Por último le pido a la Acción Católica que asuma responsablemente la misión de fomentar el diálogo y la comunión fraterna en el interior de la Iglesia.
La Acción Católica tiene que ayudar a las diversas Instituciones y Movimientos laicales y a la entera comunidad cristiana a crecer en la comunión fraterna, en la colaboración apostólica y la unidad en la caridad de todos sus miembros.
Que Nuestra Señora de la Merced los guíe y los proteja.