Al Venerable Hermano
Luis Héctor Villalba
Arzobispo de Tucumán
Realmente, Venerable Hermano, son muchas y diversas las obras de fe católica que has realizado, de manera tal que con razón se difunde el buen nombre de tu persona.
Nos no queremos hacer otra cosa que coronar con nuestra palabra y alabanzas tu quehacer episcopal que, felizmente, alcanza ahora el prolongado espacio de veinticinco años.
En la preclara y populosa ciudad de Buenos Aires, hace ya tiempo, te preparaste convenientemente para tu futuro apostolado.
Después de haberte enriquecido con una fecunda doctrina, iniciaste allí tu obra pastoral, sirviendo a esta comunidad.
Más adelante, habiéndote destacado con empeño, fuiste colocado en un lugar preferente al ser nombrado Obispo titular de Ofena y Auxiliar de Buenos Aires.
Y al pasar como pastor a la importante sede de San Martín, no abandonaste tu laboriosidad episcopal y tu capacidad de estudio.
Con toda esta experiencia positiva, nuestro Venerable predecesor Juan Pablo II, con plena confianza, te envió como Arzobispo de Tucumán, convencido de que allí llevarías a cabo un excelente servicio como Pastor.
Con prudencia, amabilidad y esfuerzo, te preocupaste por atender a los alumnos del Seminario, de manera que los Sagrados Ministros se preparasen convenientemente y pusiste todo tu empeño en formar catequistas, para que los fieles estén mejor instruidos en los preceptos cristianos.
También tenemos presente el gran aprecio de tus hermanos Obispos, que ya hace tiempo te eligieron Vicepresidente de la Conferencia Episcopal.Queremos que sepas lo siguiente: es nuestra voluntad resaltar con estima tu labor episcopal.
Al llegar a esta fausta celebración, te felicitamos con toda la comunidad eclesial.
Rogamos al Divino Maestro para que Él recompense abundantemente tus esfuerzos y te conserve en cuerpo y espíritu.
Nos, gustosos otorgamos, a tu persona, Venerable hermano, la Bendición Apostólica y la extendemos copiosamente a toda la querida familia arquidiocesana.
Ciudad del Vaticano, el día 22 del mes de noviembre del año 2009, quinto de nuestro Pontificado.
Benedicto XVI